Posteado por: Victor Turcios | julio 3, 2008

Un corazón para Dios, la diferencia entre el buen líder y el malo.

Las apariencias engañan. En ocasiones miramos a una persona y asumimos que tiene todo lo necesario para ser un gran líder. Ese fue el caso de Saúl. La Biblia nos dice: Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita. Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.           

Cuando el pueblo de Israel pidió un Rey, Dios le dio a Saúl, y todos esperaban que fuese un gran líder. Pero el pueblo miró su apariencia exterior mientras Dios miró su corazón. No paso mucho tiempo antes que Saúl, hombre poderoso y con gran potencial, se desacreditará a sí mismo y a su liderazgo, y Dios designara un nuevo líder en su lugar. Entonces eligió a David, un hombre conforme al corazón de Dios.

 ¿CUÁL ERA LA DIFERENCIA ENTRE SAÚL Y DAVID?
David tenía un corazón para Dios. 1 Samuel 13:14. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón,
 al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

El versículo nos muestra que tener un corazón para Dios, implica la disposición y la acción de guardar los mandamientos de Dios. David era un hombre con una claridad de búsqueda de Dios y con un compromiso de obedecer su palabra. No me cabe duda que esto fue la base que preparó a David para el liderazgo efectivo. No veo en las escrituras evidencia de que David fuera  mejor que Saúl en otros asuntos, veo a un David imperfecto. Pero ese corazón para Dios lo hacía reaccionar de forma que satisfacía a Dios; fue lo que paso después de cometer adulterio con Betsabé y de mandar al marido de esta a la muerte, Natan lo confrontó, y  David se arrepintió.  (2ª. Samuel 12:1-5; Salmos. 51:16-17) Todo lo contrario de Saúl, cuando ofreció holocausto a Dios, Samuel lo reprendió. (1 Samuel 13:10-22) La escritura guarda silencio de que vino luego. No hay un relato de tristeza o arrepentimiento de parte de Saúl, en cambió, el relato sigue con la guerra de Saúl contra los filisteos. Evidentemente se mantuvo en la misma dirección.

Para todos aquellos a quienes Dios nos ha dado el privilegio de ejercer el liderazgo Bíblico, no debemos olvidar que el éxito de nuestro liderazgo esta íntimamente ligado a tener un corazón para Dios. Esto nos habla de alguien que respeta, que reconoce la supremacía de Dios, y que le ama de forma tan entrañable que buscará su gloria, escuchando y obedeciendo su voluntad.

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Responses

  1. Muy buen Articulo hermano!!

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    o en mi Blog Personal en cual ya hare una recomendacion de su Blog me gustaron sus Escritos.

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